¿Por qué no puedo bajar de peso?

¿Cuántas veces nos hemos hecho esta misma pregunta?

Si los has hecho, sabrás lo frustrante que resulta para todos el no poder responder a esto. Y lo peor de todo es que creemos que lo que debemos de hacer ¡ya lo estamos haciendo! Pero, ¿por qué resulta tan difícil darle una respuesta a esta pregunta?

Debemos considerar que pueden existir condiciones que se requieran revisar por medio de un profesional de la salud. Pero en la mayoría de los casos podríamos decir que solo nos falta algo para poder lograrlo o que simplemente debemos de estar cometiendo algún error que no nos permite obtener este resultado. 

Muchos podríamos pensar que para poder bajar de peso deberíamos incluso llegar a un punto de tener que morir de hambre, pero como ya algunos lo hemos comprobado, esto no sirve de mucho o probablemente de nada, porque es una realidad para todos que ¡necesitamos comer para poder vivir! Y esto nos ha producido una serie de dudas y frustraciones a través de este recorrido que llevamos para poder bajar de peso o incluso poder recuperar la salud.

Podemos decir que, vivir con hambre, las dietas bajas en calorías, los remedios poco prácticos, los ejercicios extremos que para muchos resulta casi imposibles de hacer de manera constante y a largo plazo, y demás soluciones poco prácticas y costosas no nos aseguran poder cumplir con esta meta.

Pero a todo esto ¿por qué no puedo bajar de peso? Para dar respuesta a esta pregunta, es necesario conocer algunos procesos importantes que pasan en tu cuerpo.

¿Sabías que nuestro estómago se prepara para la asimilación de los alimentos desde el momento de la masticación?

Me refiero a que tus papilas gustativas mandan información a tu cerebro para que distribuya un cierto tipo de enzimas en tu cuerpo tales como amilasas, lipasas y proteasas e inicialmente de esta forma se decide cuál va a ser el propósito de tus alimentos. Quiere decir que desde el momento en que consumes alimentos se va definiendo cual va a ser su función en tu cuerpo, estos alimentos se preparan para convertirse en proteínas, grasas o azucares, y como bien sabemos, al no ser procesados adecuadamente las grasas y azucares estos son acumulados en nuestro cuerpo.

Parte importante de este proceso digestivo tiene relación con la bilis del hígado que actúa en el intestino.

Hablemos acerca de la bilis

Es esa sustancia liquida amarillenta, marrón o de color verde incluso de sabor amargo que es producida por nuestro hígado y almacenada en la vesícula, para posteriormente ser aplicada en el intestino. Esta sustancia, entre otras funciones, ayuda a:

      • digerir los ácidos grasos en los alimentos.

      • que las enzimas digestivas actúen en el intestino degradando, asimilando y posteriormente distribuyendo las grasas de los alimentos.

La función de la bilis puede ayudarnos a responder la pregunta: ¿POR QUÉ NO BAJO DE PESO?

Podríamos decir que, si una persona carece de una correcta función biliar, ésta no va a procesar adecuadamente las grasas previamente designadas en el consumo de los alimentos.

Digamos que una de las CLAVES para evitar la acumulación de grasa en nuestro cuerpo está en la bilis.

Ahora, ¿cómo podemos ayudar a este funcionamiento de nuestro cuerpo?

Podríamos decir que es fácil ya que esto consiste en pequeños cambios en nuestros alimentos. Para ello, sigue estos sencillos consejos:

Consume alimentos que faciliten la actividad biliar en el intestino tales como frutos secos, vegetales, frutas y verduras.

Evita el consumo excesivo de grasas principalmente alimentos fritos de cualquier tipo.

Evita el consumo excesivo de alimentos ácidos e irritantes.

Toma una suficiente cantidad de agua durante el día y evita las bebidas carbonatadas y azucaradas. 

Minimiza las harinas en los alimentos como el pan, tortillas o pastas, incluso las integrales.

Minimiza las harinas en los alimentos como el pan, tortillas o pastas, incluso las integrales.

Evita los lácteos. Estos alimentos pueden afectar drásticamente el correcto funcionamiento de la bilis, generando una acumulación de grasas en nuestro organismo.

Si los lácteos es tu fuente principal de calcio, puedes buscar otros alimentos que lo sustituyan como la almendra, el cacahuate y la nuez. También puedes tomar “leche de coco” o “leche de almendras” para sustituir la leche de vaca.

Organiza los horarios de tus alimentos para que no dejes tu estómago vacío por periodos muy largos; si tu bilis está presente en los intestinos y no hay alimento con qué trabajar puede provocar una fuerte inflamación y cuando comas va a almacenarlo en forma de ácidos grasos. Puedes hacer hasta 5 pequeñas comidas al día.

Podríamos concluir que la adecuada actividad de la bilis en el intestino es altamente efectiva para reducir drásticamente el almacenamiento de grasa en nuestro organismo y si sigues estos sencillos consejos de manera constante y lo acompañas con un poco de actividad física diaria verás que tu meta de bajar de peso, no es algo imposible.

Recuerda que todos los cuerpos son diferentes y el tiempo necesario para empezar a ver resultados puede variar entre las personas, pero es algo que en definitiva te puede ayudar.

Esperamos que te hayan sido de ayuda estos simples consejos y recordando que “es más importante una adecuada organización y selección de tus alimentos, que los remedios o medicamentos que
sólo te ayudarán a corto y no a largo plazo”

Saludos de parte de Salud, vida y alimentación.

Consejos prácticos para ti.

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